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sábado, 11 de agosto de 2012

Clara de Asís


Bendición de Santa Clara
Os bendigo en mi vida y después de mi muerte,
en cuanto puedo y más aún de lo que puedo,
con todas las bendiciones
con que el Padre de las miseridordias
bendijo a sus hijos e hijas
y los bendecirá en el cielo y en la tierra.

El Señor esté siempre con vosotras
y vosotras siempre estéis con El.
Amén.



Claustro de San Damián


Ama del todo


Enlázate 

jueves, 21 de enero de 2010

Vocabulario

Palabras con sentido
  1. Abad
  2. Anacoreta
  3. Califa
  4. Cenobio
  5. Eremita
  6. Ermitaño
  7. Feudalismo
  8. Hégira
  9. Investidura
  10. Mahoma
  11. Meca
  12. Monacato
  13. Moriscos
  14. Mozárabe
  15. Sarraceno
  16. Simonía
  17. Vasallaje

Aquí un monje, aquí un Papa

UN MONJE, HILDEBRANDO (en alemán significa: "Espada del batallador")
UN PAPA, GREGORIO VII (significa: "el que vigila")

Relato breve de su vida:
Hildebrando Aldobrandeschi de Soana nació en La Toscana en 1020. Considerado uno de los clérigos más influyentes de su época, creció en el seno de la iglesia romana bajo la tutela de su tío, un abad perteneciente al monasterio de Santa María en el Aventino. Allí tomó sus primeros votos.
Conocido como el Monje Hildebrando antes de ser coronado Papa, comenzó su carrera como secretario del Papa Gregorio VI (1045/6) a quien luego acompañó al destierro. Tras un concilio celebrado en Sutri fue depuesto y acusado de simonía. Al fallecer éste, ingresó como monje en el monasterio de Cluny en donde realmente comienza su carrera y se forma en el ideario que regirá su lucha en contra del poder temporal.
Asimismo, se desempeñó como tesorero y administración de los bienes de la iglesia de León IX, Nicolás II y Alejandro II hasta ser nombrado Papa en el 1073.
Partidario de volver a la pobreza evangélica, mostró fuerte reticencia hacia la simonía, venta de cargos eclesiásticos y el nicolaismo, ambas prácticas frecuentes en la época por una iglesia cada vez más rica, poderosa y que, a menudo, cometía tantos excesos como le era posible y en donde el poder principal de características cesaropapistas era disputado entre emperadores y papas, ambos ambiciosos de obtener la supremacía absoluta.
Nombrado Papa el 22 de abril de 1073, su elección tuvo la particularidad de ser efectuada por clamor popular y no por el colegio cardenalicio, institución destinada a tales fines desde el concilio de Melfi en el 1059. Esta fue la razón por la cual alcanzó la confirmación episcopal en el cargo recién el 30 de junio de 1073, dos meses más tarde.
Su popularidad se debió a que la gente, cansada de los favoritismos y excesos cometidos por una iglesia cada vez más poderosa que contaba con el favor de los emperadores y viceversa, vio en la preocupación del monje un deseo genuino de reformación. Cabe mencionar que la sociedad de la Alta Edad Media, temerosa y piadosa de Dios, está en permanente contacto con el límite de la subsistencia y le confiere a la religión un lugar preponderante, ya sea porque es una criatura que paga por el pecado de los Primeros Padres y eso se refleja en lo dificultoso del trabajo cotidiano, en el dolor del parto femenino, en la desprotección que sufre el hombre medieval, o porque , a menudo, es víctima de la explotación. Asimismo, hacia el año 1000 pervive y se renueva la idea del fin del mundo, volcándose la sociedad hacia el rezo, la penitencia y la fe.
En el 1075 el Papa Gregorio VII emite un Dictatus Papae sumamente rígido, destinado a terminar, no sólo con las desproporciones cometidas por la iglesia romana, sino con la supremacía del poder temporal, poniendo las facultades del Papa por encima de las del emperador.
Los 27 puntos sobre los cuales se basó dicho dictado se apoyan, fundamentalmente, sobre la infalibilidad de la iglesia, la supremacía de ésta por sobre los señores, fieles, obispos y emperadores, como así también de las iglesias locales.
El escándalo que desató dicha promulgación derivó en el conflicto por el cual el emperador del Sacro Imperio, Enrique IV, se disputará el poder, desafiando al Papa.
Gregorio VII muere en Salerno en el 1085, un año después del conflicto armado surgido en el marco de la Querella de las Investiduras.

Algunos datos más sobre su vida y alguna anécdotas:
Nació de padres muy pobres en la provincia de Toscana en Italia. Muy joven fue llevado a Roma por un tío suyo que era superior de un convento de esa ciudad. Y allí le costeó los estudios, que hizo muy brillantemente, hasta el punto que uno de sus profesores exclamó que nunca había conocido una inteligencia igual. Uno de sus profesores, el P. Juan Gracián estimaba tanto a su discípulo, que cuando lo eligieron Papa con el nombre de Gregorio VI, nombró a Hildebrando como secretario.
Después de la muerte del Papa Gregorio VI, Hildebrando se fue de monje al famoso monasterio de Cluny, donde tuvo por maestros a dos grandes santos: San Odilón y San Hugo. Ya pensaba pasar el resto de su vida como monje, cuando al ser elegido Papa San León XI, que lo estimaba muchísimo, lo hizo irse a Roma y lo nombró ecónomo del Vaticano, y Tesorero del Pontífice.
Y desde entonces fue el consejero de confianza de cinco Sumos Pontífices, y el más fuerte colaborador de ellos en la tarea de reformar la Iglesia y llevarla por el camino de la santidad y de la fidelidad al evangelio.
Durante 25 año se negó a ser Pontífice, pero a la muerte del Papa Alejandro II, mientras Hildebrando dirigía los funerales, todo el pueblo y muchísimos sacerdotes y laicos empezaron a gritar: "¡Hildebrando Papa, Hildebrando Papa!" - El quiso subir a la tarima para decirles que no aceptaba, pero se le anticipó un obispo, el cual con sus elocuentes elogios convenció a los presentes de que por el momento no había otro mejor preparado para ser elegido Sumo Pontífice. El pueblo se apoderó de él casi a la fuerza y lo entronizó en el sillón reservado al Papa. Y luego los cardenales confirmaron su nombramiento diciendo: "San Pedro ha escogido a Hildebrando para que sea Papa".
Un arzobispo le escribió diciéndole: "En ti están puestos los ojos de todo el pueblo. El pueblo cristiano sabe los grandes combates que has sostenido para hacer que la Iglesia vuelva a ser santa y ahora espera oír de ti grandes cosas". Y esa esperanza no se vio frustrada.
San Gregorio se encontró con que en la Iglesia Católica había desórdenes muy graves. Los reyes y gobernantes nombraban los obispos y párrocos y los superiores de conventos y para estos puestos no se escogía a los más santos sino a los que pagaban más y a los que les permitían obedecerles más ciegamente. Y sucedió entonces que a los altos puestos de la Iglesia Católica llegaron hombres muy indignos de tales cargos, y que tenían una conducta verdaderamente desastrosa. Muchos de estos ya no observaban el celibato (la obligación de mantenerse solteros y conservando la virtud de la pureza) y vivían en unión libre y varios hasta se casaban públicamente. Y los gobernantes seguían nombrando gente indigna para los cargos eclesiásticos.
Y fue aquí donde intervino Gregorio VII con mano fuerte. Empezó destituyendo al arzobispo de Milán pues lo habían nombrado para ese cargo porque había pagado mucho dinero (simonía se llama este pecado). Luego el Papa reunió un Sínodo de obispos y sacerdotes en Roma y decretó cosas muy graves. Lo primero que hizo este pontífice fue quitar a todos los gobernantes el derecho a las investiduras, que consistía en que por el sólo hecho de que un jefe de gobierno le diera a un hombre el anillo de obispo o el título de párroco ya el otro quedaba investido de ese poder y podía ejercer dicho cargo. El Papa Gregorio decretó que a los obispos los nombraba el Papa y a los párrocos, el obispo y nadie más. Y decretó que todo el que se atreviera a nombrar a un obispo sin haber tenido antes el permiso del Sumo Pontífice quedaba excomulgado (o sea, fuera de la Iglesia Católica) y la misma pena o castigo decretó para todo el que sin ser obispo se atreviera a nombrar a alguien de párroco.
Estos decretos produjeron una verdadera revolución de todas partes. Todos los que habían sido nombrados obispos o párrocos superiores de comunidades por los gobernantes civiles sintieron que iban a perder sus cargos que les proporcionaban buenas ganancias económicas y muchos honores ante las gentes, y protestaron fuertemente y declararon que no obedecerían al Pontífice. Y los gobernantes civiles sí que se sintieron más, porque perdían la ocasión de ganar mucho dinero haciendo nombramientos.
El primero en declarase en revolución contra el Papa fue el emperador Enrique IV de Alemania que ganaba mucho dinero nombrando obispos y párrocos. Enrique declaró que no obedecería a Gregorio VII y que se declaraba contra sus mandatos. Pero al Papa no le temblaba la mano y decretó enseguida que Enrique quedaba excomulgado, y envió un mensaje a los ciudadanos de Alemania declarando que ya no les obligaba obedecer a semejante emperador. Esto produjo un efecto fulminante. En toda la nación empezó a tramarse una revolución contra Enrique y éste se sintió que iba a perder el poder.
Cuando Enrique IV se sintió perdido se fue como humilde peregrino a visitar al Papa, que estaba en el castillo de Canossa, y allá, vestido de penitente, estuvo por tres días en las puertas, entre la nieve, suplicando que el Sumo Pontífice lo recibiera y lo perdonara. Gregorio VII sospechaba que eso era un engaño hipócrita del emperador, para no perder su puesto, pero fueron tantos los ruegos de sus amigos y vecinos que al fin lo recibió, le oyó su confesión, le perdonó y le quitó la excomunión.
Y apenas Enrique se sintió sin la excomunión se volvió a Alemania y reunió un gran ejército y se lanzó contra Roma y se tomó la ciudad. El Papa quedó encerrado en el Castillo de Santángelo, pero a los pocos días llegó un ejército católico al mando de Roberto Guiscardo, lo sacó de allí y lo hizo salir de la ciudad. El Papa tuvo que irse a refugiar al Castillo de Salerno.
Mientras los enemigos del Santo Pontífice parecían triunfar por todas partes, a Gregorio le llegó la muerte, el 25 de mayo del año 1085. Sus últimas palabras que se han hecho famosas fueron: "He amado la justicia y odiado la iniquidad. Por eso muero en el destierro". Cuando él murió parecía que sus enemigos habían quedado vencedores, pero luego las ideas de este gran Pontífice se impusieron en toda la Iglesia Católica y ahora es reconocido como uno de los Papas más santos. Un hombre providencial que libró a la Iglesia de ser esclavizada por los gobernantes civiles y de ser gobernada por hombres indignos.

Carlomagno

Emperador

Sacro Imperio Romano-Germánico

(Fuente:canal Historia)

Monjes y monasterios



El monasterio será una de las piezas fundamentales de la sociedad medieval. Las primeras fundaciones monásticas se remontan a los primeros siglos del Cristianismo, si bien recordaban en numerosos aspectos a los eremitas. Serán san Columbano y san Benito de Nursia quienes, en el siglo VI, establezcan las reglas que regirán a partir de entonces las vidas de los monasterios.

San Benito consideró que la comunidad debía de estar dirigida por un padre o abad que vigila a sus hijos y les guía en la espiritualidad, la humildad y el silencio. Al acceder a la comunidad, el novicio abandona el mundo, pues ha de aceptar los votos de castidad, pobreza y obediencia. La estricta regla benedictina se basó en dos principios de comportamiento fundamentales: "ora et labora".

Tomando como modelo el monasterio suizo de Saint Gall, los cenobios se estructuran de una manera muy similar. Las construcciones se organizaban alrededor de la gran iglesia abacial, lugar en el que los monjes realizan sus rezos. El claustro era el centro de la vida religiosa y a su alrededor se construían los demás edificios. En la sala capitular los monjes se reunían en capítulo, asamblea en la que se decidían las cuestiones que afectaban a la vida de la comunidad. El refectorio era una amplia sala donde se disponían largas mesas y bancos, en los que los monjes comían en silencio.

Según la importancia del monasterio, un buen número de dependencias completaban estas pequeñas ciudades sagradas.

Para luchar contra la relajación de costumbres por parte del clero, a lo largo del tiempo se produjeron importantes reformas monásticas, entre las que destacan dos: Cluny y el Cister.

Ambos movimientos reformistas serán los responsables a su vez del desarrollo de dos movimientos artísticos: el románico y el gótico, respectivamente.

En la Península Ibérica los monasterios tendrán su momento de mayor auge a partir del siglo X.
(Fuente: artehistoria.com)




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"María es la madre de la esperanza, 
el icono más expresivo de la esperanza cristiana"
(Francisco, Obispo de Roma - 21 de noviembre de 2013)

 


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http://www.osservatoreromano.va/orportal-portlets-portal/summary/binaries/news/vaticano/2013/269q13-alle-monache-camaldolesi-il-papa-indica-mar/monacheh.jpg

Enlázate

Catedral de Santiago: "Pórtico de la Gloria"

En este Año Santo Compostelano, te invito a disfrutar de la bellísima obra de arte del Maestro Mateo,

El Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela es un pórtico de estilo románico realizado por el Maestro Mateo y sus colaboradores (su obradoiro o taller) por encargo del rey de Galicia y León Fernando II, quien donó a tal efecto cien morabetinos anuales,1 entre 1168 y 1188, fecha esta última que consta inscrita en la piedra como indicativa de su finalización.Antes de comenzar los trabajos del Pórtico, su taller terminó las naves de la Catedral teniendo para ello que construir una novedosa cripta para salvar el desnivel entre las naves y el terreno de alrededor.El 1 de abril de 1188 se colocaron los dinteles del Pórtico y la conclusión del conjunto se demoró hasta el año 1211, en el que se consagró el templo con la presencia del rey Afonso IX.El Pórtico actual no es exactamente el resultado de la obra del Maestro Mateo, ya que algunas de sus figuras originales fueron retiradas al construirse la actual fachada de la Catedral ("la fachada del Obradoiro"), quedando conservadas en el Museo Catedralicio. Por lo demás, el Pórtico originalmente estaba policromado, pero hoy solo quedan restos de la pintura en algunos puntos.La estructura arquitectónica del pórtico consiste en tres plantas superpuestas: la cripta, que simboliza el mundo terrenal; el pórtico propiamente dicho, que constituía la puerta de entrada occidental a la catedral y que permaneció abierto al exterior durante la Edad Media, y en el que se representa la Jerusalén celeste; y la última planta era la tribuna, que por medio de un rosetóns posibilitaba que estuviera iluminada todo el día; representa la elevación de los humano a lo divino.El conjunto escultórico pretende ser una representación de la ciudad celeste, utilizando en la iconografía diferentes símbolos tomados del Apocalipsis de San Juan y de otros textos del Antiguo Testamento. Otras teorías (como la del profesor Serafín Moralejo) explican las figuras y su disposición en una representación en piedra del Ordo Prophetarumun, una obra teatral de tipo religioso del siglo XII en la que San Agustín convoca a los profetas para alabar a Dios y condenar a los judíos.srgio constituido por grasa arcos de medio punto que se corresponden con cada una de las tres naves de la iglesia, sustentados por gruesos pilares con columnas adosadas. El arco central es el mayor (el doble que cada uno de los laterales), es el único que posee tímpano y está dividido por una columna central, el parteluz, con la figura de Santiago.Verticalmente, la franja inferior está formada por las basas de las columnas, decoradas con animales fantásticos; la franja media está formada por columnas que sustentan las estatuas adosadas de los apóstoles; y la superior por los arcos que coronan las tres puertas.El arco central, único que presenta tímpano, está dividido en dos por el parteluz.El tímpanoLa disposición del tímpano está basada en la descripción de Cristo que hace el evangelista San Juan en el Apocalipsis (Cap. 1,1-18). En el centro, muestra el Pantocrátor (Dios todopoderoso), con la imagen de Cristo en Majestad, mostrando en las manos y en los pies las heridas de la crucifixión. La postura y ropaje parecen reflejar la realeza; las heridas, su carácter humano, que sufre y muere. Arriba, junto al trono, dos pequeños ángeles echan incienso.Rodeando a Cristo, el Tetramorfos con las figuras de los cuatro Evangelistas con sus atributos: a la izquierda, San Juan y el águila, arriba, y San Lucas con el buey, debajo; y a la derecha, San Mateo, arriba, y San Marcos y el león, abajo. Los cuatro evangelistas parecen estar escribiendo los Evangelios apoyándose en su animal simbólico pero San Mateo lo hace sobre un cofre en lugar de utilizar el ángel que lo simboliza (se dice que por alusión a su anterior trabajo de recaudador de impuestos).A los dos lados de los Evangelistas, tras San Marcos y San Lucas, aparecen cuatro ángeles a cada lado con los instrumentos de la Pasión de Cristo. Unos llevan, sin tocarlos directamente, la cruz y la corona de espinas (a la izquierda) y la lanza y los cuatro clavos (a la derecha), otros, la columna en que fue flagelado, la jarra con la que se lavó Poncio Pilatos, una caña con una esponja, la vara y un pergamino (en el que unos ven la sentencia de la crucifixión y otros la inscripción con el INRI de la cruz). Sobre las cabezas de estos ángeles, dos nutridos grupos de almas de los bienaventurados, 40 en total, representando a la turba celeste que nadie podía contar, en cita del Evangelio.


En las columnas de la puerta central, así como en las dos puertas laterales, aparecen representados apóstoles, profetas y otras figuras. Todos ellos están coronados con su respectivo capitel en el que se representan diferentes animales (aves, casi siempre con cabezas humanas y otras cabezas de animales) y motivos de hojas.

Comenzando por la columna derecha y mirando de derecha a izquierda, se ven las figuras del apostol San Pedro, vestido de Pontificial y con las llaves del cielo en la mano; San Pablo, con un libro abierto y descalzo; Santiago el Menor, con el báculo; y San Juan, joven, con un libro y sobre una águila. Debajo de la figura de San Pablo se ven unas figuras que representan algunas escenas de su vida, en las que se quiere ver la obediencia que deben los inferiores a los superiores.

En la columna de la izquierda, y comenzando por la que mira al apostol Santiago, vemos las figuras de los profetas del Antiguo Testamento Moisés, con las Tablas de la Ley; Isaías, con el bastón; Daniel y Jeremías, con barba; todos ellos sujetan un cartel en el que está escrito su nombre. Debajo de la figura de Isaías, aparece un joven dispuesto a golpear a un monstruo; otras fuentes ven la representación del sacrificio de Isaac.

La leyenda explica la sonrisa en el rostro del profeta Daniel en el hecho de que ante él está una estatua de una mujer de grandes pechos (la reina de Saba para unos, una emperatriz, para otros). También hay quien identifica esa figura con el ángel de Reims. Más ortodoxa es la teoría que lo explica en la alegría que tiene al anunciar la llegada del Señor.

Puerta derecha
El arco de la puerta derecha representa el Juicio Final. Carece de tímpano, como el de la izquierda, eliminado quizá por orden de un obispo en alguna restauración. La doble arquivolta está dividida en dos mitades por dos cabezas flanqueadas por cartelas. Unos identifican estas cabezas con las figuras de San Miguel y Cristo, para otros son Cristo-Xuíz y, finalmente, otras fuentes dicen que representan a Dioss Paidre (el superior), y Dioss Hijo (el inferior).

A la derecha de estas cabezas aparece representado el infierno, con figuras de monstruos (demonios) que arrastran y torturan las almas de los condenados. A la izquierda, el cielo con los elegidos, con figuras de ángeles con niños que simbolizan las almas salvadas.

En la jamba de la derecha están representados, por orden, los apóstoles San Bartolomeo y Santo Tomás, seguidos por San Marcos, San Lucas y San Juan. Y en la de la izquierda, San Felipe y San Andrés, aunque las identificaciones están sujetas a discusión.

Puerta izquierda
En el arco de la puerta izquierda se representan escenas del Antiguo Testamento, con los justos que aguardan la llegada del Salvador. En el centro de la primera arquivolta, envueltos entre hojas, está Dios creador, que bendice al peregrino y sostiene el libro de la Verdad Eterna; y a su derecha Adán (desnudo), Abraham (con el índice levantado) y Jacob. Con estos hay dos figuras más que unas fuentes identifican con Noé (nuevo padre de la humanidad por salvarla del diluvio) y Esaú y otros con Isaac y Judá. A la izquierda de Dios vemos a Eva, Moisés, Aarón, David rey y Salomón (otras fuentes sitúan aquí a Judá y Benjamín, en lugar de Aarón y Salomón). Tanto Adán como Eva aparecen sin corona porque ya pecaron y perdieron su inocencia.
En la segunda arquivolta, la superior, diez pequeñas figuras representan a las diez tribus de Israel, faltando la tribu de Judá (a la que pertenecía Cristo) y la de Benjamín. Todas las figuras están medio ocultas por un bocel que parece tenerlas presas y que simboliza la esclavitud que las somete.

En la jamba de la derecha vemos a los profetas Oseas y Joel, y en la de la izquierda a Amós y Abdías, en los cuatro casos con una identificación dudosa. Sigue, a la izquierda, una figura con un bastón que puede ser el santo Job, y las figuras de Judith y la reina Esther. Debajo de la estatua del profeta Joel hay una columna con palomas picando en las uvas, dos centauros, cuatro guerreros y dos leones.

Basas
Los cuatro pilares del pórtico están sustentados sobre fuertes basamentos en los que se representan grupos de diversos animales: seis águilas, un oso, cuatro leones y dos animales indeterminados, así como tres cabezas humanas con barba. Hay quien quiere ver en estas figuras imágenes de demonios, y que simbolizan que el peso de la gloria (el pórtico en sí) aplasta al pecado. Otras fuentes le dan una interpretación apocalíptica, con guerras, hambre y muerte (representadas por las bestias), situaciones que solo se pueden salvar gracias a la inteligencia humana (las cabezas de los hombres ancianos).

Muchos autores han escrito y admirado la singularidad de esta obra. Entre ellos, destaca Rosalía de Castro.
(Fuente: Canal de 11122008a, para los videos de YouTube y el texto que los acompaña)
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