martes, 1 de junio de 2010

Un misionero en Kenia

LUIGI LOCATI


La tarde del 14 de julio de 2005, murió asesinado en la puerta de su casa el vicario apostólico de Isiolo (norte de Kenia), Mons. Luigi Locati, de 77 años. Dedicó 43 de ellos al servicio misionero en este país africano.

Miles de personas acudieron a los funerales de Mons. Locati. “No hay necesidad de predicar porque es la vida misma de Mons. Locati la que habla" dice en la homilía fúnebre el Administrador Apostólico de Isiolo, Mons. John Ngue.

"Toda la vida de Mons. Locati estuvo dedicada al amor por su pueblo y ha sido una enseñanza de paz para todos nosotros", recordando los 43 años de labor misionera de Mons. Locati en Isiolo, dónde ha fundado parroquias, escuelas y centros sanitarios. "El ejemplo de Mons. Locati debe ser una guía para todos nosotros por el camino de la paz y la concordia" ha concluido el administrador Apostólico de Isiolo. "Una muchedumbre inmensa y conmocionada se ha juntado dentro y frente a la catedral de Isiolo. El clima es de compostura y recogimiento" dice a la Agencia Fides el p. Gigi Anataloni, Misionero de la Consolata, en Kenia .



18 de julio de 2005

"Al menos 6.000 personas han huido tras los violentos ataques por bandidos armados, presuntamente procedentes de Etiopía, que se iniciaron el pasado martes en el distrito de Marsabit, al norte de Kenia. El balance oficial cifra en 76 los muertos, entre ellos figuran 20 niños de una escuela local que también resultó atacada.
"Hay indicios iniciales de que unas mil familias -unas 6.000 personas- se han visto desplazadas", según el responsable para la preparación y respuesta ante los desastre de la Cruz Roja Keniana, Farid Abdulkadir. "Hay mucho movimiento de personas y la situación es todavía inestable", ha añadido.
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), unas mil familias afectadas por los ataques necesitan ayuda de emergencia. "Las necesidades prioritarias tienen que ver con la sanidad, el alojamiento temporal y la comida", ha declarado la OCHA. De acuerdo con la Policía keniana, 66 de las víctimas eran civiles que murieron cuando los asaltantes, que se cree que son miembros de la comunidad Borana, lanzaron sus ataques contra localidades habitadas por el grupo étnico Gabra en Turbi, en el distrito de Marsabit, a unos 580 kilómetros de Nairobi.
Asimismo, diez miembros de un grupo eclesiástico fueron asesinados en un presunto ataque de venganza en Bubisa, a 80 kilómetros de Turbi, según la Policía. Los medios locales afirman que un párroco que iba con ellos fue abatido "porque no pertenecía a ninguna de las comunidades en conflicto". Las fuerzas de seguridad kenianas persiguieron a los agresores hasta la frontera etíope, matando a diez de ellos en un tiroteo.
Por otra parte, el vicario apostólico de Isiolo (Kenia) ha sido asesinado en el norte del país por individuos no identificados. El prelado, monseñor Luigi Locati, italiano de 77 años, recibió varios impactos de bala hacia las 21:00 -hora local- cuando regresaba a su casa después de cenar en el Centro pastoral de Isiolo.
Las primeras hipótesis apuntan a que el religioso italiano habría sido abatido por bandidos de los caminos. Según el obispo de Marsabit, monseñor Ravasi, "no se trató de un robo y por los datos que tenemos no consideramos que haya relación entre el asesinato de monseñor Luigi Locati y los enfrentamientos étnicos en la región de Marsabit".
Además, ha añadido el religioso, "el obispo de Isiolo había sido amenazado el pasado mes de septiembre en un episodio similar al de anoche y entonces en Marsabit todo estaba tranquilo".
Según la agencia misionera MISNA, monseñor Locati fue disparado por la espalda por sus tres agresores cuando intentaba volver al centro pastoral, después de que los atacantes golpearan y dejaran inconsciente".


P. Eugenio Ferrari, misionero del Consolación y Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Kenia, en un testimonio enviado a la Agencia Fides sobre la muerte de Mons. Luigi Locati, Vicario Apostólico de Isiolo al Norte de Kenia asesinado en una emboscada. "Yo lo conocí cuando llegué el primer día a Kenia. Hice el viaje con él en Land Rover y me llevó a su casa de Isiolo. Para mí era todo nuevo. Me impresionó la sencillez de su vivienda y como conocía a su gente. Puedo afirmar que aún cuando fue nombrado Obispo continuó con su estilo de vida. Una persona recta y honesta que siempre defendió la justicia. Tuve ocasión de visitarlo en su sede y almorzar con él. Me hizo ver su episcopio, bonito pero pobre y sencillo."
Por lo que respecta a las circunstancias de la muerte, el Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Kenia recuerda que "Mons. Locati ya había recibido amenazas de muerte. Por ello, por la tarde se movía con dos guardas. La dinámica de su asesinato parece sea ésta. Mientras salía con los dos guardas del centro pastoral hacia su casa en torno a las 20 hora local, aparecieron tres hombres no se sabe de dónde, que dieron un garrotazo a un guarda y luego a Mons. Locati en la espalda. El Obispo cayó derribado a tierra. Los asaltantes se acercaron más y le dispararon a la cabeza y después a la garganta. No murió en el acto sino después de una hora aproximadamente. Por ello, se comprende que fue una verdadera ejecución. Todo parece estar relacionado con lo que sucede en Marsabit desde hacia algunos días. Él habría sido acusado de ayudar más a una etnia que a otra. Puedo afirmar que este no es verdad. Espero que en pocos días se aclaren los motivos de este crimen".

"Mons. Locati dedicó toda su vida de Fidei Donum a favor de las poblaciones nómadas de etnia Borana y Turkana" dice a la Agencia Fides Su Exc. Mons. Ambrosio Ravasi, Obispo de Marsabit, al Norte de Kenia y Presidente de la Comisión Episcopal para las Misiones.


Locati, de 77 años, era originario de la Diócesis de Vercelli (Italia) y desde hacia 40 años prestaba servicio en Kenia, dónde fue como sacerdote "Fidei Donum" y se preparaba para dejar su cargo al haber alcanzado el límite de edad. "Hace dos días hace nos reunimos en Nairobi con el Nuncio Apostólico en Kenia" recuerda Mons. Ravasi a Fides. "Mons. Locati estaba feliz porque había sabido el nombre de quién lo iba a sustituir y volvió a su Vicariato con la certeza en el corazón de que lo dejaba en buenas manos."

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